Let it snow! Cómo hacer muñecos de nieve

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Muñecos de nieve, paisajes nevados, arbolitos… Se acercaba la navidad y como de costumbre, ésta se empezaba a trabajar en las aulas. A nosotros, adultos, todo eso nos puede parecer normal, pero a niños que llevan sólo 5 años en este planeta, concretamente en la ciudad de Barcelona, la cual no es conocida por sus grandes nevadas, no es de extrañar que sintieran la nieve como algo lejano.

Uno de los niños de mi clase solía ir a esquiar con sus padres cada fin de semana. Un día en la asamblea, nos contó que por primera vez había esquiado sólo y que luego había jugado en la nieve con sus papás. Al decir eso escuché un “¡jo que suerte! yo nunca he visto la nieve!” y un “¡qué morrudo!”, aprovechando esta intervención, pregunté a mis alumnos cuántos de ellos habían visto la nieve alguna vez en su vida, al ver que sólo levantaron la mano 5 o 6 niños decidí que si la nieve no venía a Barcelona, debíamos ingeniar alguna manera de… ¡CREARLA!

Me puse manos a la obra, todos sabemos que existe la nieve artificial, pero si existía alguna manera de hacerla de forma segura y sencilla como para llevarlo a cabo en la clase, sabía dónde encontraría la respuesta: PINTEREST, una herramienta que creo que todos los maestros deberían conocer. Tuve suerte: encontré una receta fácil y económica para hacer nieve en el aula.

Lo mejor de esta receta es que sólo necesita de dos ingredientes muy comunes y baratos:

  • Espuma de afeitar
  • Bicarbonato

Recomendamos primero hacer la prueba para ver un poco cómo van las cantidades ya que las proporciones van un poco a ojo.

Ahora sólo faltaba una cosa más: que Gina, en ese momento mi paralela, aceptara la locura. Si tengo que ser sincera nunca dudé de su sí rotundo. Cuando le dije lo que encontré puso la misma cara de emoción que nuestros niños de 5 años.

Cuando les dijimos a los niños que íbamos a hacer nieve en la clase no lo podían creer, hubiéramos pagado lo que hiciera falta por llevarnos una foto de sus caras de emoción. Se lo anunciamos el viernes anterior al experimento y por lo visto fue el tema del fin de semana en todas las casas.

La siguiente semana ahí estábamos, los niños, más expectantes que nunca. Les explicamos qué ingredientes íbamos a utilizar, los enseñamos y los manipulamos. En cada mesa pusimos en el centro una bandeja tamaño DINA4, les dimos a cada grupo un bote de bicarbonato que por turnos debían ir vaciando en la bandeja (intentamos que ellos gestionen los turnos, no lo dirigimos nosotras salvo que haya algún conflicto). Al acabar llegó el momento de ensuciarse las manos: les poníamos espuma en la bandeja y debían ir mezclándola con el bicarbonato poco a poco. Nosotras nos encargábamos de supervisar si faltaba más espuma o bicarbonato e íbamos añadiendo de uno o de otro hasta adquirir la textura deseada.

Cuando tuvimos la nieve lista fue el momento de ¡jugar! Cada niño cogía parte de la nieve y podían tocarla, hacer bolas, incluso hicimos muñecos de nieve en las bandejas. Lo más increíble de todo es que la mezcla es fría al tacto por lo que ellos realmente sentían que estaban jugando con nieve de verdad. Lo pasamos genial.

Como hemos dicho anteriormente, os recomendamos que hagáis una prueba antes de realizarlo con los niños y os explico el por qué: en nuestro caso me tocó a mí hacerlo por primera vez con una de las dos clases y aunque pareció que había salido genial, no llegaba al punto de consistencia como para hacer muñecos de nieve. Nos dimos cuenta de que sí podíamos llegar a eso cuando Gina, que tiene un don para estas cosas, lo hizo en una de sus clases y quedó así:

Muñeco de nieve hecho con una receta fácil y económica

La cosa no acabó ahí, en el link nos contaban que la nieve que habíamos hecho, al añadirle vinagre (por la reacción con el bicarbonato) se convertía en espuma, así que al día siguiente les enseñamos una botella de vinagre a los niños y les preguntamos qué pensaban que pasaría si le añadíamos vinagre a la nieve, después de varias hipótesis todos coincidieron en que olería mal. Nos pusimos todos en círculo alrededor de la nieve y le echamos un chorrito de vinagre… “¡Oh!¡magia!” decían algunos, “¡es espuma!”, con algo más de vinagre conseguimos que toda la nieve se convirtiera en espuma, y con más o menos cara de asco todos la tocaron y luego corrieron a lavarse las manos con gesto de “qué asco más divertido”.

 

vinagre

Tal fue el éxito de nuestro experimento, que mandamos una nota en la agenda de la receta para que los niños pudieran hacerlo en casa con sus padres.

Y así acabó nuestra experiencia con la nieve, que, aunque ésta no fuera real, cumplió todas nuestras expectativas.

Por si alguno de vosotros os animáis a hacerlo en vuestra clase o con vuestros hijos, la web se llama “Growing a jeweled rose”. Espero que si lo lleváis a cabo sea igual de gratificante para vosotros como lo fue para mí.

 

Artículo nieve periódico Magisterio

 

Este artículo no ha visto la luz por primera vez en este post.

La primera vez lo escribí para el periódico Magisterio.

 

 

 

 

 

 

 

 

3ways2teach

 

 

Y después de esto, unas muy buenas amigas y compañeras me pidieron si podía escribirlo para su blog: 3ways to teach, lo que para mí fue un honor y aprovecho desde aquí para recomendaros que lo visitéis. En él podréis encontrar consejos, experiencias y muchos muchos recursos.

 

 

 

 

 

 

 

Carlota-Firma-Completa